
UNA CARTA DE ALE DUARTE
Lo que normalizamos:
una invitación a incomodarnos
Hoy quiero compartir contigo algo que para mí significa mucho más que un proyecto. Es una invitación.
Una invitación a dejar de normalizar aquello que hemos aprendido a dar por normal.
A lo largo de mi vida he ido caminando por muchas etapas, viviendo diferentes experiencias y compartiendo con personas que, de una u otra manera, me han ayudado a conocerme. Y en ese camino me he dado cuenta de algo: muchas veces normalizamos aquello que conocemos.
Lo aprendemos, lo hacemos parte de nuestra vida y lo repetimos con las personas con las que convivimos. Hasta que, en algún momento, conocemos algo diferente y nos damos cuenta de que quizá eso que creíamos normal no lo era para nosotros.
Y ahí empieza la incomodidad.
Nos incomoda hacer cambios. Nos incomoda cuestionarnos. Nos incomoda descubrir que aquello que aprendimos, aquello que nos enseñaron o incluso aquello que hemos defendido durante años, puede ser visto de otra manera.
Y muchas veces, en lugar de quedarnos en esa incomodidad y preguntarnos qué nos está queriendo mostrar, preferimos movernos nuevamente hacia otra zona de confort.
“Lo que normalizamos” nace de ahí.
De mi propio camino. De conocerme, de cuestionarme y de entender que puedo decidir cambiar la manera en la que fui creada, educada y formada a partir de nuevos conocimientos y nuevas experiencias.
De entender que tengo derecho a poner límites sanos. Que puedo cambiar de opinión. Que puedo aprender. Que puedo desaprender. Que puedo crecer.
Y también de aceptar que la vida no es lineal. Que tiene altas y bajas, momentos maravillosos y momentos difíciles, y que todos ellos forman parte de esa hermosa oportunidad que tenemos de estar vivos.
Quiero incomodarte.
Pero no desde el juicio, sino desde las preguntas.
Quiero hacerte preguntas que quizá nunca te has hecho. Quiero contarte mi camino de una manera real, compartir contigo decisiones que alguna vez tomé desde los valores con los que crecí y cómo, con el paso del tiempo, he aprendido que también podemos mirar esos valores desde otra perspectiva.
Porque los tiempos cambian. Nosotros cambiamos. Y está bien hacer las cosas de una manera diferente cuando descubrimos que existe otra forma de vivirlas.
Te confieso algo: me da miedo compartir mis conocimientos. Me da miedo hablar de cómo he evolucionado, de cómo he aprendido a priorizarme y de las cosas que hoy veo diferente.
Pero también sé que, si quiero un mundo más equitativo, un mundo con más conciencia y con mejores oportunidades para quienes vienen detrás de nosotros, tengo que empezar por incomodarme yo.
Tengo que salir de mi propia zona de confort.
Y eso es lo que quiero hacer contigo.
Quiero llegar a ti con historias de todo tipo. Con experiencias reales. Con conversaciones que quizá nos hagan pensar, cuestionarnos y, por qué no, hasta cambiar de opinión.
Porque estoy segura de que tú también tienes algo muy valioso que aportar al mundo.
Quizá todavía no lo sabes.
Quizá nadie te ha hecho las preguntas correctas.
Quizá todavía no te has permitido incomodarte lo suficiente para descubrirlo.
Por eso hoy te invito a caminar conmigo.
A cuestionar aquello que hemos normalizado.
A darle vida a esas conversaciones que tantas veces tenemos, pero que dejamos únicamente en palabras.
A vivirlas.
A incomodarnos.
A conocernos.
A descubrir qué queremos conservar, qué queremos transformar y qué necesitamos dejar atrás.
Porque quizá uno de los mayores privilegios que tenemos es precisamente este: tener la oportunidad de vivir y decidir qué hacemos con nuestra vida.
Bienvenidos a Lo que normalizamos.
Una invitación a incomodarnos para vivir de una manera más consciente.